Es la primera vez que me atrevo a escribir acerca de lo que guardo en mi mente y lo que siento y, la verdad, es que quisiera empezar escribiendo un poco de lo que he aprendido hasta ahora sobre mi crecimiento personal. En parte porque sé que a alguien más le puede ayudar y también porque me he dado cuenta de que plasmar mis ideas se ha vuelto parte de mi terapia, me ayuda a conocerme y reconocer mis emociones.
Hace un par de meses llegué a la conclusión de que los momentos en nuestras vidas en los que “tocamos fondo” son las mejores oportunidades para tomar un fuerte impulso y evolucionar. Darnos cuenta de que algo en nuestras vidas no marcha como queremos o que hay algo ahí que no nos hace sentir cómodos, es lo que nos permite pausar; mirar “hacia dentro”; identificar qué es lo que nos gustaría cambiar y evolucionar.
Si alguien me preguntara qué es lo más valioso que he aprendido a mis 27 años, mi respuesta sería fortalecer la relación conmigo misma. He llegado a descubrir que esa es la clave para salir de ese “fondo” en el que nos encontramos en ciertos momentos de nuestras vidas. Una vez escuché esta frase “We are our own person” y mi mente y mi corazón explotaron. Podemos estar en una situación de crisis, pero cuando nos reconocemos y aprendemos a estar con nosotros mismos, podemos salir de ese hueco, y ¿saben por qué?, porque no aceptas lo que no quieres o menos de lo que mereces; identificas tu valor y, simplemente, empiezas a aceptar mejores cosas en tu vida.
Aprender a conocerte, identificar tus necesidades y hacerte cargo, escucharte, conectar contigo mismo, gestionar tus emociones, saber que mereces todo lo mejor del mundo y más, es parte del trabajo diario para mejorar la relación que tienes contigo mismo e incrementar el amor que te puedes dar cada día (lo que muchos conocemos como amor propio). Estoy 100% convencida de que ahí es; es partir de ahí cuando empiezas a subir nuevamente, aprendes a lidiar con tus miedos y tus inseguridades. Y todo fluye, todo va mucho mejor.
Creo que por unos años me perdí, pero reconectarme conmigo misma, reconocer y aceptar mi esencia me ha ayudado a salir cuando sentía que me estaba hundiendo. Empecé a resurgir.